JOYAS MUDÉJARES
En febrero de 2012, la Biblioteca Nacional abrió una exposición llamada “Biblias
de Sefarad”, en la que se mostraba al público una riquísima colección de textos
sagrados hebreos de la Edad Media. Desde el 12 de marzo, hasta el 19 de mayo de
este año, la Biblioteca Nacional nos abre de nuevo sus puertas con una exposición que se podría
considerar, temáticamente, como la secuela de la anterior: “Piel sobre tabla”.
Se trata esta vez de una colección de 55 volúmenes, entre códices medievales,
libros impresos y facsímiles. Su nexo, la encuadernación mudéjar. Este término,
aplicado a la población, hace referencia a aquella que, como la
propia etimología de la palabra sugiere ('domado'), mantuvo el islam finalizada ya la Reconquista, y que se agrupó en las llamadas aljamas. En el ámbito artístico, sin embargo, mudéjar alude a un estilo no solo arquitectónico, sino también ornamental, iniciado por musulmanes y judíos en tierras cristianas, que floreció durante los siglos XIII y XIV, teniendo por principales centros neurálgicos ciudades como Toledo, Plasencia, Segovia, Valencia, Zaragoza y Barcelona. La característica principal de este estilo radica en la armonía y bellísima conjunción de elementos islámicos y cristianos, en el que confluyen, por lo tanto, rasgos románicos, góticos, renacentistas, árabes y, por supuesto, andalusíes.
En las portadas de los libros, el estilo mudéjar halló un modo de desarrollar su potencialidad estética y experimentó con múltiples posibilidades. La exposición se organiza en torno a diferentes agrupaciones de encuadernaciones, siguiendo la disposición de los elementos decorativos. Algunos de los tipos de ornamentación que se explican son los siguientes:
En las portadas de los libros, el estilo mudéjar halló un modo de desarrollar su potencialidad estética y experimentó con múltiples posibilidades. La exposición se organiza en torno a diferentes agrupaciones de encuadernaciones, siguiendo la disposición de los elementos decorativos. Algunos de los tipos de ornamentación que se explican son los siguientes:
- Encuadernación mudéjar de lacerías: la caracterizan cordonzuelos entrelazados que forman figuras caprichosas sobre la piel repujada que recubre las tapas.
- Encuadernación mudéjar de motivos geométricos centrales: en este caso, resalta una figura geométrica que, a modo de soberana, domina sobre la encuadernación. Un buen ejemplo de esta tipología es Dichos de santos Padres y otros documentos (siglo XV), de Pedro López de Baeza. Una curiosidad acerca de este manuscrito es que hallamos el título grabado además en el corte delantero. Es una pista que nos indica que el volumen se pudo haber colocado en las estanterías de modo que el lomo quedase oculto y se viera el canto de las páginas. Fue este un recurso típico durante el Renacimiento español para darle cierta uniformidad visual a la biblioteca, de modo que no resaltasen los diferentes colores y estilos de los libros. Un buen ejemplo es la biblioteca del monasterio de El Escorial, en la que, por capricho de Felipe II, los cortes delanteros de todos los libros fueron cubiertos por finas láminas de oro sobre las que se escribieron los títulos, siguiendo con la moda renacentista de las más absoluta armonía visual.
- Encuadernación mudéjar de bandas rectangulares concéntricas: el resultado ornamental resulta abigarrado, siendo el estilo semejante al plateresco.
- Encuadernación mudéjar de rectángulos partidos: las portadas quedan esta vez divididas en varias secciones iguales entre sí, decoradas a su vez cada una con motivos centrales, geométricos o florales.
- Encuadernación gótico-mudéjar: en este caso, los motivos decorativos no se limitan a las formas geométricas o florales, sino que incorporan también las zoomórficas. Por ejemplo, en el incunable expuesto Summula confesiones (1477), de San Antonio de Florencia, aparecen estampados pequeños dragones insertos en rectángulos que se disponen rodeando la portada.
- Encuadernación heráldica: en estas, un escudo, ya sea episcopal, nobiliar, de instituciones con poder o incluso para eruditos y bibliófilos de renombre, se estampa en el centro de las tapas.
- Encuadernación mudéjar italiana: se desarrolla a partir del siglo XV en Nápoles, cuando Alfonso V el Magnánimo, rey de Aragón que expande su poder por la zona oeste del Mediterráneo, manda llamar a los encuadernadores catalanes a la actual isla italiana en la que había decidido establecerse. Es a partir de este momento cuando se incorporan en las encuadernaciones el dorado. Este es el caso del magnífico ejemplar De regimen principum (1498), de Aegidius Romanus, en el que observamos, sobre una piel rojiza, motivos de oro agrupados de forma rectangular.
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| Introductiones latinae (ca. 1486), Antonio de Nebrija. Encuadernación de bandas rectangulares, con manezuelas de oro y páginas de pergamino. |
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Ejemplo de encuadernación
morisca, con correas que
parten del lomo y van
entretejidas en la portada
y contraportada. (No pertenece
a la exposición)
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| Encuadernación de cartera, en la que la contraportada se alarga de modo triangular, cubriendo así, al cerrarse, parte de la portada. |
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| El patio de los leones en la Alhambra, J. Laurent |
Se explican, asimismo, diferentes técnicas de decoración, como el estezado, consistente en la estampación de motivos mediante la presión de un instrumento metálico, o el gofrado, en el que esta vez el procedimiento es el mismo salvo por el hecho de aplicar calor y humedad.
Aparte de esta magnífica colección de encuadernaciones, la exposición también incluye antiguas fotografías del francés Jean Laurent (1816-1886). Las instantáneas, de más valor documental que artístico, retratan la Granada y la Córdoba andalusí, con monumentos inolvidables para el subconsciente colectivo como la Alhambra y la mezquita.
Quizá se echa en falta en "Piel sobre tabla" una explicación del proceso de repujado y estampado de motivos: la vitrina con las herramientas utilizadas resulta insuficiente. Por otro lado, hubiera sido magnífico que todos los manuscritos, y no solo algunos, estuvieran agrupados dependiendo del tipo de encuadernación. No obstante, en general la exposición es de bastante calidad y uno sale de sala hipóstila con una gran sonrisa en los labios y, sobre todo, con ganas de saber más.
A continuación, incluyo un vídeo de la Biblioteca Nacional que considero oportuno: se explica en él la técnica para encuadernar libros, introducida por una breve historia de la encuadernación que abarca desde los manuscritos medievales, hasta los libros contemporáneos, pasando por los incunables y la revolucionaria creación de la imprenta.




Muy interesante. Cómo están agrupados los manuscritos, si no es por "familias de encuadernación"?
ResponderEliminarEn muchos casos sí están agrupados de esta manera, pero en otros no (en especial los 15 primeros). Supongo que, como al comienzo de la exposición los carteles informativos están enfocados a comentar la época y la sociedad, así como qué es el arte mudéjar, se ha decidido colocar unos cuantos volúmenes sin atender a categorías.
ResponderEliminarCreo que hubiera sido mejor presentar las herramientas de encuadernación en un primer lugar, al mismo tiempo que te empapas de la información contextual. Y después, mostrar los libros atendiendo a su tipo de encuadernación.
¡Gracias por comentar!